ArchivosFlora

Flora

 

Algunas de las especies más destacables y diferentes de la flora nubaliense, y sus propiedades conocidas.

 

Arroz:

Tal y como el nuestro, pero de color más amarillento. Bastante más rico en hidratos.

 

Cándido:

Árbol de aspecto seco, podrías pensar que es un árbol muerto (el de la cabecera de esta sección). Pero sus potentes raíces ayudan a mineralizar el suelo en el que se encuentra, tras su proceso de canalización. Allí donde existen cándidos, la tierra es fértil. Gracias a sus potentes raíces, son capaces de acelerar el deshielo tras las épocas de nieves. Todavía no se acaba de deshacer la nieve y ya crecen los brotes de hierba bajo sus ramas. Sus copas parecen igual de muertas que el tronco, pero en el periodo estival es cuando estas se plagan del verde de sus hojas, convirtiéndose en un techo opaco donde guarecerse del sol. Las fibras de esta madera son tan finas como resistentes en su conjunto, y se utilizan para multitud de construcciones.

Muere en zonas demasiado cálidas. No se encuentran cerca del ecuador.

 

Cenejo:

Planta silvestre que crece en zonas cálidas (todo el planeta, salvo los polos). Sus hojas tienen tres puntas, es marrón y perenne. El fruto es pequeño, del tamaño de un diente (así se llaman), dientes de cenejo. De forma cuadrada y color rojo.

Estos encierran las semillas, que, tras hervirlas con un preparado de agua y mogas, para darle buen gusto, tienen un efecto alucinógeno y algo alcohólico, unos seis grados.

 

Coffea:

Como las nuestras, para la elaboración del “café”, aunque no se le llame como tal. Pero sus granos son más grandes y con tonos verdosos. Por lo tanto, la infusión de la misma también es entre marrón y verdosa, bastando con un grano para varias personas, dada su concentración.

 

Cristalia:

Solamente crece en las islas de cristal, frente al golfo de Nubia, islas que obtienen su nombre de este tipo de plantas cristalinas. La cristalia en concreto es una planta de gran tamaño, unos tres metros, con las ramas y la forma de la aloe vera terrestre, pero casi totalmente transparentes, adoptando la apariencia de un cristal púrpura. Estas transmiten energía mineral a la atmósfera del planeta, que se nutre y se fortifica exclusivamente de esa forma. Ya que su magnetismo es algo inferior al de la tierra y los gases de ésta tienen más facilidad de perderse en el espacio.

Por su interior se puede ver el flujo de tonos morados luminosos desde su base hasta los extremos, desapareciendo en el aire. Es un auténtico espectáculo visual. Sus ramas, una vez secas, se pueden gastar como un gran hidratante, pues su composición es rica en agua y minerales. Pero lo importante a destacar son sus luminiscentes raíces moradas. Supermineralizadas a causa del largo tiempo que llegan a desempeñar su labor para con el planeta. Alcanzando algunas los doscientos ciclos de trabajo. Estas se machacan y se utilizan en la alimentación, y poseen unas propiedades absolutamente asombrosas. A ese polvo que se obtiene por resultado se le conoce como crispura.

A parte del aporte nutricional, que es muy completo para ser un solo alimento, éstas te ofrecen la facilidad de entrar en conexión con la totalidad del entorno. Son experiencias únicas y sin límites, es un plus para cada uno de tus actos.

 

Cilustrela:

Planta con multitud de tallos desde el suelo hasta unos setenta centímetros de altura. Amarilla en su totalidad, y con una perla negra encerrada en cada una de sus flores. De la cual se extrae un líquido incoloro que es un potente repelente natural. A dicha planta no se acercan insectos de ningún tipo, polinizándose exclusivamente a través del aire.

 

Frikos:

Son las semillas del frikal, árbol milenario de gran tamaño. Las cuales, extraen de las hojas donde están envainadas y, tras secarlas, se sirven con infusiones varias. De sabor algo amargo y fresco. Tienen propiedades increíbles, como la mejora de la función neuronal en argos, el incremento de la capacidad canalizadora en elfos, y un gran aporte energético para ambas especies.

 

Fripa:

Planta silvestre de tallos cilíndricos negros, que emergen desde la base de los árboles. Sirve de potente refuerzo para sus cortezas el mineral que estas plantas expulsan, pues se alimentan de la sabia de los propios árboles. Se trata de una de las simbiosis típicas de las zonas cálidas, pues no crecen con el frío. El jugo de estás “malas hierbas” se utiliza como un potente laxante. Que hace su efecto en poco tiempo.

 

Giscos:

Son básicamente rosas sin espinas de color morado con tonos azulados, las cuales aportan un aroma dulce y fresco a la vez.

 

Kavéndulas:

Son plantas de corto tallo, que emergen independientes desde el suelo, con grandes capullos mirando al cielo. Los cuales contienen unas flores moradas muy luminiscentes. Estas solo se reproducen una por una.

Tienen la grandiosa propiedad de revertir la muerte en las primeras dos horas. Y pierden tal efecto tras dos horas desde su recolecta. En la actualidad está prohibido tocarlas, ya que están al borde de la extinción. En el pasado se abusó mucho de ellas…

 

Reciptos:

Semillas de el Recipto, árbol que crece por encima de los ciento treinta metros de altura, y extiende sus ramas y raíces en un radio de unos cincuenta metros. Uno de los más grandes de Nubalión. El aroma de sus hojas se parece al eucalipto, aunque lo diferencia ese espeso dulzor que dejan sus enormes hojas en el ambiente. Las semillas se utilizan para aromatizar las infusiones y refrescos varios.

 

Pralemos:

Son setas típicas de los Montes Nubios. Su aspecto es el de una flecha mil veces perforada que apunta al cielo. Parece atravesada desde todos los flancos, como un queso gruyere. Los colores varían entre diferentes tonos de verde, marrón y beige. El aspecto es tan asqueroso como el olor que desprende, pero sus múltiples beneficios al sistema inmunológico la convierten en un plato típico y recomendable. El sabor es amargo y picante.

 

Soleva:

Cereal típico, parecido al trigo, del que se extrae el jugo tras su fermentación. De baja graduación y amargo. Se sirve fresco, parecido a la cerveza, pero mucho más amargo. Llamado Soleja. También usado en la alimentación, harina de soleva.

El mogal:

Árbol frutal sin tronco definido que alcanza una gran altura. Los frutos del mismo se conocen como mogas y son muy apreciados en todo el mundo. Del tamaño de una manzana, de formas irregulares y de color azul claro con toques grises. Son de sabor delicioso, dulce como la miel, pero de un frescor inigualable. Dejan una sensación parecida a la menta, pero dulce.

 

El menjal:

Árbol frutal muy alto y de tronco resbaladizo, que hace imposible que los animales trepen hasta sus frutos, las menjas. Son de un tono verde claro y tienen unos bultos en su superficie desde donde salen púas invisibles de apenas dos centímetros. Se trata de una de las pocas frutas que generan esa autoprotección, pues la propia vida del árbol depende de la energía que extrae de ellas, por lo que no se puede recolectar más de un treinta por ciento. Acción nada fácil, pues esas púas portan un veneno cuyo efecto principal es la parálisis muscular. Y puede durar más de tres horas. Su sabor dulce y su textura recuerdan al kaki terrestre. Pero estas tienen un frescor que te revitaliza desde dentro, podría ser tan fresca como la menta. Y su principal efecto secundario, aunque se nota muy rápido es que se trata de un potente afrodisíaco.

 

 

Estas son algunas de las especies nombradas en Latidos de guerra.

Esta guía verde se actualizará cada vez que sea necesario.

 

Para conocer parte de la fauna de este mundo, pincha aquí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *