Reflexiones

Santas violaciones S.L.

Se acerca una fecha señalada en la memoria de muchos de nosotros. Y yo, no puedo excluirme, soy un romántico empedernido…

Pero, que forma más absurda de demostrar algo que deberías demostrar durante todo el año, ¿no?

¿Se trata de un acto de fe? ¿O acaso eres un viajero que tan solo acude al hogar cada catorce de febrero…?

Yo soy algo rarito, lo reconozco, e incluso atesoro una pizca de locura en mí, pero no concibo una fecha marcada e inamovible para demostrar que amo a mi mujer, y menos si es la noche del 14 al 15 de febrero. ¡Vaya horror…!

Leyenda

Cuenta la leyenda que, el fauno Luperco tomó forma de loba y amamantó a los gemelos fundadores de Roma. Hoy sabemos con exactitud, que la cueva donde se dice que sucedió tal “cuento”, se encuentra en el palatino.

Según relatan los historiadores de la época republicana e imperial, el quince de febrero se rendía honor al fauno, por eso se las conocía como las lupercales.

Según dictaba el rito, tras sacrificar una cabra, se iniciaba el desfile de los hombres, que teñían su frente con la sangre del animal, completamente desnudos. Quienes portaban tiras de piel del carnero sacrificado, con las que azotaban a las mujeres que se encontraban a su paso, en el afán por “señalarlas” como partícipes de la posterior orgía. Bacanal en la que se las inscribía depositando su nombre en una vasija de cerámica, de la cual más tarde, harían uso los hombres para fornicarlas a modo de sorteo.

Una fiesta donde la lujuria desembocó en violaciones, golpes, palizas, secuestros de niñas que eran forzadas, y miles de atrocidades más de las que nadie supo. Todo bajo una supuesta purificación en honor a la fertilidad. De ahí el nombre del mes en cuestión.

Februatio: Ritual de purificación que se aplicó a las lupercales.

Ésta, como tantas otras fiestas paganas, sufrió la persecución de la “santa iglesia”. Fue el papa Gelasio I, quien la prohibió y condenó. Y acometió con todo tipo de acusaciones contra quienes siguieron participando en los años posteriores al 494 “D.C.” Se adoptó el nombre de un buen hombre, para que poco a poco se asociara la fiesta a la buena obra católica, al amor más “puro” y menos salvaje. Un milenio después, el papa Pablo IV dejó de celebrarlo. Y hace bien poco, durante el segundo concilio vaticano, en el año 1969, se eliminó la festividad del calendario litúrgico. Pues ahora es una fiesta asociada al amor, sin que importe para nada el género de los amantes. Y eso, no gusta mucho a una iglesia que, sin embargo, “propaga su amor” a través de pederastas…

Que grandísima ironía… Los mismos que hicieron creer al mundo que llegaron para sembrar el bien, la bondad y el amor, suprimiendo aquellas prácticas paganas, son igual de malvados en su “intimidad”. Reprimen sus oscuros secretos tras almas inocentes y vírgenes cuerpos. En lo que sería, un macabro intento por asemejarse al “espíritu santo”, pues de puertas hacia fuera, jamás osarían profanar la inocencia de un niño, pero bien que dejan huella en sus almas, más allá incluso de esta vida.

No ataco con esto a la fe católica, sino a una institución que ha perseguido siempre lo mismo que perseguían emperadores y dictadores: Riqueza y Poder. Es una lástima que la excepción sea, en este caso, la bondad de unos pocos párrocos que se lanzan a la ayuda sin cuartel. Frente a una S.L. que dilapida todos “sus principios” tras pecados tan visibles como el de la avaricia o la lujuria.

La “S.L.”

La misma institución que se enriquece con negocios cuyo “producto” prohíben en cada uno de sus sermones. Como el caso de los obispos de Madrid y Burgos, que invertían unos 80000$ anuales en el laboratorio Pfizer, que fabrica, entre otras cosas, Viagra y anticonceptivos.

Decenas de investigaciones y documentales se han llevado a cabo para descubrir la financiación del estado más rico y pequeño del mundo. Y entre las conclusiones de algunos se encuentra la mafia, el nazi-fascismo, asesinatos sin resolver y demás macabras historias que “nadie quiere contar…” No son pocos los libros que se han escrito. Pero muchas más son las cuentas donde esta S.L. lava dinero ilegal. Y otras tantas indemnizaciones nada austeras que se han visto “obligaos” a pagar, tapando así algunas bocas poderosas…

El eco…

Y sí, en el siglo XXI todavía se escucha el eco de un dicho popular: “Con la iglesia hemos topado”, palabras que no se mantienen en balde a través de los tiempos…

Certeza que lleva a los juzgados a más de uno, atacando la supuesta “libertad de expresión”, pero que deja libres a tantos otros, tras una vida de vejaciones sobre los más pequeños, sin moral, sin remordimientos, sin cuartel… pero con la férrea defensa de “sus superiores”. Como el último caso, en el que el obispo de Tarragona declaró que, “para él no son unos desgraciados”. O en otro caso reciente donde se aludía a la culpa de los niños, “quienes provocaban…”

ASCO es lo que dan, de la misma forma que la secta que los defiende alrededor del mundo. Contabilizar los casos de abuso de menores que afectan a mi patria, promete ser una tarea imposible. Suben, tal y como suben los beneficios de esta S.L.

No fue suficiente con que “modelaran el mundo” a su conveniencia, cambiando e ideando festivos que taparían todas sus miserias tras el manto ficticio del amor. También crearon muchos términos inmobiliarios, como hereje, o brujería…

Sí, inmobiliarios. Pues fue a través de estas acusaciones como se siguieron enriqueciendo, adueñándose de las propiedades de los condenados. Llegaron a quemar vivas a decenas de mujeres en unos pocos meses, aprovechando que sus maridos morían en una guerra cualquiera, para quedarse de esa forma con sus tierras y posesiones. Una lacra que se extendió por toda Europa. De la misma forma que pasaba con los herejes, en ambos casos no hacía falta más que una “denuncia anónima”, ¡manda huevos! (con perdón).

Después de esto llegaron los regímenes fascistas, los que, para “contentar” a la santa sede, se adueñaron de las posesiones de sus “enemigos”, y se repartieron el cotarro con sus santos amigotes, mientras la tierra se regaba con la sangre de inocentes.

Para más inri

Y para colmo de todos los colmos, tras una “transición”, y bajo la “libre democracia…” un estado que se dice laico, presencia como sus presidentes juran el cargo con una mano sobre la biblia y frente a un cruzifijo. Casi todos…

Un estado laico que sigue sin cobrar los impuestos pertinentes a esta banda de malhechores. Que permite que se queden con lo “robado”. Y que, después de todo, todavía le quedan fuerzas para imprimir una casilla en la declaración de la renta de todos sus ciudadanos. Una casilla con la que esta S.L. se ha embolsado este año 270 millones de euros, de todos aquellos que todavía creen que representan el bien. Dinero que buena falta hace en educación o sanidad… Engaño que se perpetúa con la ineludible ayuda de un gobierno “laico”. Que al mismo tiempo que permite esta aberración de casuales conjunciones, no levanta la losa que cayó sobre ambos ministerios. Pilares de cualquier sociedad que se precie.

Así prevalece sobre los tiempos esta empresa… Y tras conocer una ínfima parte de su historial de violaciones de cualquier tipo alrededor del globo, bien se podría llamar como el título de esta duda: Santas violaciones S.L.

Principales damnificados de la “crisis”:

Los ciudadanos, como siempre. Los mismos que marcan esa maldita casilla.

Y después de todo esto, ¿comprendéis por qué soy tan reacio a celebraciones de este tipo…? No creo en San Valentín, de la misma forma que no creo en la navidad, o en el Black Friday. Todos son engaños religiosos basados en el horror, la tortura y la muerte. “Entretenimiento de pega para tapar viejas costumbres, y modernas miserias”

Los primeros bajo el dogma eclesiástico, y los últimos bajo el capitalista, que mucho tiene que esconder tras sus fábricas orientales, o sus minas africanas…

#NuncaMás

P.D. No digo que esté en contra de que demuestres tu amor, ¡todo lo contrario! ¡Exacérbalo! Pero durante todo el año, siempre, día a día.

De nada vale que no lo hagas así, para “compensarlo” ese día, con flores… o cualquier trasto que nada llena. Porque nada llena más que tú, cada amanecer, cada anochecer, y cada minuto que tengas para mandar un simple mensaje, pese a estar envuelto en tu particular huracán de estrés, donde tan solo figuren dos palabras: TE AMO…

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